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Rafa Guerrero en la UdelaCiudad: neuroeducación, vínculos y pantallas para educar en tiempos de incertidumbre

En una clase magistral, con la presencia de autoridades académicas, docentes, estudiantes y la participación especial de Eduardo Strauch, el especialista abordó la importancia de la neuroeducación y advirtió sobre el impacto del uso nocivo de las pantallas en la salud mental de los jóvenes.

La educación actual enfrenta desafíos vinculados al uso excesivo de la tecnología, la falta de atención en clase y el aumento de la ansiedad en los jóvenes. Para abordar estas problemáticas, la UdelaCiudad recibió a Rafa Guerrero, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, doctor en Educación por la Universidad Complutense de Madrid y experto en Psicología Educativa, trastornos del aprendizaje y problemas de conducta.

 

El encuentro se desarrolló en el auditorio de la Universidad y contó con la presencia de la rectora organizadora, Gabriela Azar; el vicerrector, Ignacio Sanguinetti; la secretaria académica, Florencia Campo; la secretaria de Extensión, María Pía Delneri; y el secretario académico, Mauro Cernadas. También participó como invitado especial Eduardo Strauch, arquitecto, pintor y conferencista uruguayo, sobreviviente de la tragedia aérea de los Andes. La actividad reunió, además, a integrantes del equipo de gestión, docentes, estudiantes y público en general.

 

En su presentación, Guerrero compartió algunos datos alarmantes: 1 de cada 7 adolescentes de entre 10 y 19 años presenta algún trastorno mental (OMS, 2025), mientras que la tasa de depresión en jóvenes de 15 a 24 años aumentó del 1% en 2020 al 5,9% en 2023 (Instituto Nacional de Estadística, España).

 

Guerrero destacó la importancia de construir vínculos seguros y explicó que la seguridad se transmite a través de la presencia, la mirada y la calma. Cuando estas condiciones no están presentes, aumentan la incertidumbre, la falta de información y la pérdida de autoestima. En este sentido, señaló que la falta de adultos disponibles y emocionalmente conectados constituye una de las principales fuentes de estrés para niños y adolescentes.

 

Para comprender las causas de la desregulación emocional, ya sea por rabia, hambre o cansancio, recurrió al modelo pedagógico de los cuatro cerebros: funciones ejecutivas, almacenamiento, emociones y supervivencia. También abordó las particularidades de la adolescencia, una etapa caracterizada por la necesidad de pertenecer a un grupo, sentirse reconocido y experimentar altos niveles de dopamina.

 

Por otra parte, Guerrero reflexionó sobre el rol de los adultos y cómo determinadas respuestas pueden profundizar el malestar de niños y adolescentes. Definió el trauma como una herida y explicó que lo traumático no es tanto el hecho en sí, sino la manera en que se enfrenta lo ocurrido. En este contexto, sostuvo que el castigo genera inseguridad, tiene efectos a corto plazo y no favorece un aprendizaje integral.

 

En relación con el uso excesivo de pantallas, presentó cifras preocupantes: los adolescentes occidentales dedican el equivalente a 112 días completos al año a su uso (Desmurget, 2024), mientras que los adultos revisan el teléfono móvil entre 50 y 80 veces por día (Universidad de Stanford). A su vez, señaló que el 95% de los menores admite haberse sentido ignorado por sus padres mientras estos consultaban sus teléfonos.

 

Frente a este escenario, Guerrero planteó que la adicción no es el problema, sino la consecuencia de una problemática más profunda, por lo que resulta necesario atender las causas emocionales y vinculares que pueden estar detrás de estas conductas.

 

La jornada finalizó con un espacio de preguntas e intercambio entre el especialista y los asistentes. Como reflexión central, Guerrero destacó la importancia de acompañar a las nuevas generaciones desde la presencia, la regulación emocional y la comprensión de sus necesidades, más allá de las conductas que manifiestan.