¿Puede el espacio de formación docente convertirse en un laboratorio de juego, cuerpo y movimiento? El último taller destinado a los estudiantes de profesorado de la UdelaCiudad demostró que no solo es posible, sino sumamente necesario.
El encuentro propuso una inmersión directa en el lenguaje teatral aplicado a la práctica pedagógica y fue el cierre del ciclo Lecturas interdisciplinarias en la biblioteca, organizado por Sebastián Noejovich, coordinador del profesorado y docente del Taller de Arte y Comunicación de la carrera, junto a Sandra Harris, bibliotecaria de la universidad, con la participación de Florencia Lombardi, profesora y coordinadora del Profesorado para Profesionales.
En esta oportunidad, la invitada especial fue Camila Castillo, actriz y docente de teatro musical, egresada del Instituto Argentino de musicales (IAM) y de la escuela de El Método Kairós. Su experiencia docente, orientada principalmente al trabajo con niños y adolescentes, acercó un aporte sumamente enriquecedor para el desarrollo de la actividad.
Desde el inicio, el clima que se generó en el espacio fue de intercambio y apertura. La primera parte del encuentro se centró en una charla compartida y abierta a preguntas que permitió a los estudiantes recorrer la trayectoria de Camila y analizar situaciones y propuestas aplicadas a la enseñanza.
En un segundo momento, se dio paso a la acción, poniendo el cuerpo en escena para desarrollar ejercicios teatrales de los que participaron con mucho entusiasmo estudiantes y profesores. El objetivo: explorar las posibilidades que ofrecen esas dinámicas de grupo, frente a un público cada vez más desafiante que trae al aula un modelo atravesado por las nuevas tecnologías, con la fuerte impronta de un lenguaje propio de redes sociales.
“El teatro es esencial en cualquier proceso académico; para la confianza del grupo, para que se suelten, para que se integren grupalmente. Es por eso que, en este espacio, estuvimos viendo qué herramientas y qué ejercicios pueden utilizar los futuros profesores para conectar con los estudiantes; independientemente de la materia que estén dando en el aula”, afirmó Camila Castillo.
En ese marco, las herramientas propuestas por la disciplina teatral permiten ampliar los recursos disponibles enfocados en los grandes desafíos del aula: despertar el interés, mantener la atención, gestionar los ritmos e implicar el cuerpo y la mirada como factores de conexión y empatía, con el fin de generar un espacio seguro para albergar el intercambio y la construcción de conocimiento.
“Coincidimos con todos los compañeros en que estos espacios nos ayudan como a pensar desde otro lugar nuestro rol y a incorporar herramientas que tal vez no son las que estamos habituados a ver dentro del aula, ya sea por nuestra propia experiencia como estudiantes o dentro de los programas más tradicionales de formación docente”, destacó Cintia Cayssials, estudiante del Profesorado Universitario para Profesionales.
Pensar este tipo de abordajes resulta clave para hacer de una clase, una experiencia; de una consigna, un diálogo; y del trabajo en el aula, un ejercicio de apropiación escénica del espacio. Desde esta perspectiva, es posible entender la docencia como un proceso de transformación en el que el encuentro con el otro es la pieza clave de una obra en permanente desarrollo.
Teniente General Juan Domingo Perón 802